|
Pautas
para la educación nutricional y actividad física
en el tratamiento educativo. *
Según
la Encuesta Nacional de Nutrición 1999, en México,
la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre los niños
y las niñas en edad escolar fue de 19.5%. Las prevalencias
más altas se encontraron en la ciudad de México
(26.6%) y en la región norte (25.6%). Los mayores riesgos
se encontraron entre las niñas. El riesgo de obesidad y
sobrepeso se asoció positivamente con la escolaridad de
la madre, con el nivel socioeconómico y con la edad de
los escolares. En nuestro medio, una docente de educación
física de Villahermosa, en una entrevista, dio el siguiente
testimonio:
“Aquí en la escuela hay muchos niños obesos;
en todos los grupos hay 3, 4, 5 niños pero gordos, parecen
señores, parecen señoras las niñas con el
cuerpo que tienen”.
Huelga decir que una de las consecuencias más graves del
sobrepeso y la obesidad, es su influencia negativa en los perfiles
de desempeño escolar, puesto que entre los niños
y los adolescentes, las enfermedades asociadas a la obesidad suponen
un amplio espectro de complicaciones. La Organización Mundial
de la Salud incluye la obesidad dentro de los 10 factores de riesgo
claves, responsables del desarrollo de enfermedades crónicas.
Atendiendo a factores relacionados con la calidad y cantidad de
la ingesta calórica, la obesidad se asocia a altos consumos
de harinas procesadas en desayunos y meriendas, bebidas azucaradas,
embutidos, etc., aunado a bajos consumos de frutas y verduras,
coincidiendo, en el caso de los niños obesos menores de
10 años, con una elevada ingesta de refrescos azucarados.
Otro factor directamente responsable de la obesidad infantil es
el sedentarismo, que se ha convertido en el sustituto de las principales
actividades físicas, recreativas y deportivas de los jóvenes,
modificando el estilo de vida tradicional y provocando graves
desequilibrios energéticos en los sujetos.
Hay que añadir los condicionantes psicosociales como responsables
de múltiples problemas vinculados al obeso adolescente.
A nivel psicológico, destaca una gran incidencia de baja
autoestima, inseguridad, introversión, imagen negativa.
Si el problema persiste, las patologías pueden acentuarse
desembocando en depresión.
La prevención de la obesidad debe girar sobre el núcleo
de dos aspectos fundamentales, la educación nutricional
y la práctica de ejercicio físico, sin embargo modificar
los hábitos alimentarios y de actividad física puede
ser una tarea ardua, complicada y prolongada, debido a que estas
actitudes se consolidan desde las edades iniciales, quedando inmersas
en comportamientos sociales, culturales y familiares. En este
sentido, las estrategias de prevención serían las
que más éxito pudieran tener.
En diferentes estudios llevados a cabo en Australia, Estados Unidos
y Canadá, quedó de manifiesto que en la prevención
de la obesidad entre la población infantil y juvenil, el
éxito de los programas se multiplica cuando el participante
coopera con el medio escolar, la familia y se refuerzan desde
el entorno comunitario.
En los programas de actividad física específicos,
los ejercicios deberán estar programados para reducir peso,
en este caso, su principal función se dirigirá a
aumentar el gasto de energía, y los ejercicios prolongados
del tipo aeróbicos serían los más aconsejados.
Desde 1980 se han llevado a cabo numerosas investigaciones longitudinales,
comprobándose que combinar dieta y ejercicio es la mejor
estrategia para perder peso, ya que se complementa el déficit
calórico necesario, con el mantenimiento de la musculatura
esquelética, además de desarrollar la capacidad
funcional del individuo.
La población del municipio del Centro, no está excluida
del problema de la obesidad y el sobrepeso entre sus escolares,
niños y adolescentes. Aun cuando no se encontraron estudios
locales al respecto, los testimonios de maestros y maestras del
nivel básico son ilustrativos. Existe el problema en Villahermosa,
en sus colonias y en la parte rural del municipio se ha generalizado.
Los responsables de las políticas públicas, salud
y educación principalmente, hemos de intervenir para que
el problema no siga creciendo, detenerlo e inclusive revertirlo
a fin de asegurar una mejor calidad de vida y una mayor productividad
entre los habitantes del municipio.
Mtro. Humberto Esparza Luque.
|